Subida al Cerro San Cristóbal

El domingo pasado retomé mis subidas al cerro San Cristóbal en bicicleta.

Y debo decir: Oh my god! No puedo tener tan mala condición física!

Es increíble como el cuerpo se acostumbra tan fácil a ser fofo y sedentario! La última vez que subí debe haber sido a mediados de Julio y si bien aún no me da el cuero para llegar hasta la cima (siempre llegó al sector de la piscina Tupahue), sí debo decir que lo subía dignamente, sin sentir que el corazón se me iba a salir o sin sentir que los músculos de las piernas dejaban de existir y se convertían en dos hilachas que nos podían moverse.

Este domingo retomé esta actividad, que si bien al principio odiaba, hoy es una de las cosas que más disfruto porque me sirve para botar harto estrés y porque descansar a alturas de Santiago y estar rodeado de verde me encanta…y cual fue el resultado: curva 1 de la subida de Pedro de Valdivia norte, ya me estaba muriendo y unos 100 metros más adelante, sentía que los músculos de las piernas que alguna vez tuve, ya no estaban en su lugar! habían desaparecido y con ello, también había desaparecido la fuerza para pedalear.

Sólo porque soy obsesiva con las metas, llegué a mi meta habitual del sector Tupahue, en condiciones deplorables claro, pero llegué! jajaja!

Lo único bueno del asunto es que si bien el cuerpo tiene facilidad para ponerse fofo, tambien tiene algo que se llama “memoria muscular” que hace que una persona que ha hecho cierto deporte, rápidamente retomé su condición física.

Espero este fin de semana, estar más digna!

Aquí les dejo la foto que tomé mientras descansaba.

Mi vista mientras descansaba

Mi vista mientras descansaba

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